Va pasando un campesino por afuera de la iglesia y el cura del pueblo le dice:
Hijo, pasa a misa.
El campesino le responde:
No puedo padre, ¿quién me cuidará el caballo?
Dios te lo cuidará, hijo.
Bueno, dijo el campesino, y entró a la iglesia.
Cuando el padre se disponía a comenzar la misa dice:
¡Dios está con nosotros!
Entonces el campesino se levanta enojado de su asiento y dice:
Entonces, ¡quién diantre me está cuidando el caballo!
Estaba un filósofo y un indígena, y dice el filósofo:
Yo te voy hacer una pregunta, y si tú la respondes correctamente yo te doy $1.000 y sino me la respondes tú me das $1,
y tú también me vas hacer una pregunta, y si la contesto correcta, sólo me pagarás $1 y sino te doy $1.000.
Entonces, pregunta el filósofo:
¿Cuál es la mitad de 10?
Entonces, el indígena dice:
Ah pos, no sé.
Y el indígena le da $1 porque no le pudo responder. Entonces el filósofo le dice la respuesta correcta, que es 5.
Le toca el turno al indígena, y el indígena la pregunta:
¿Cuál es el animal que cuando sube al cerro, sube con 4 patas, y al bajar vuelve con 5 patas?
Entonces, el filósofo le dice al indígena:
¡Está muy difícil, no la puedo contestar, toma tus $1.000!
Entonces se van los 2, y el filósofo se dice:
Tengo que saber la respuesta, vuelve con el indígena, y le dice:
Oye, pues no sé, pero por favor dime la respuesta, entonces el indígena le contesta:
Ah pos, yo tampoco sé, toma $1.
Un paisano va arreando dos vacas y otro se le arrima a conversar.
¿Estas vacas son holandesas?, pregunta el primero.
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?, pregunta el primero.
La otra también, responde Don Zoilo.
Y dígame, ¿Estas vacas van para la feria?
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?
La otra también, responde Don Zoilo.
Y dígame, ¿Estas vacas están preñadas?
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?
La otra también, responde Don Zoilo.
Pero, dígame una cosa, por qué cada vez que le pregunto por las vacas me responde que esta sí y después, me dice que la otra también.
A lo que Don Zoilo le responde:
Lo que pasa que esta vaca es mía.
¡Ahhhh!, contesta el primero, ahora entiendo, y dígame,
¿Y la otra?
La otra también.
Un campesino va sobre su asno cuando de pronto pasa un Ferrari a una gran velocidad, más adelante el campesino ve el Ferrari parado y
aprovecha para hacerle una pregunta al conductor:
¿Cómo es que ese carro corre tanto?
Eso es debido a que está pintado de azul y verde, le contesta el conductor aprovechándose de la ignorancia del campesino.
Una vez que llega al pueblo compra dos latas de pintura azul y verde para pintar su asno, cuando el campesino le lanza la pintura azul al
animal, éste se incorpora debido al picor que produce en la piel y sale disparado por el camino. El campesino lo observa y dice:
¡Y eso que todavía le falta la pintura verde!
Un millonario va en su Ferrari y por la pista se encuentra con un campesino que iba subido en su burro. El campesino le pregunta:
¿Por qué corre tan rápido tu carro?
El millonario le responde: Es que está pintado de verde y azul.
El campesino se dirige a la ferretería y compra dos galones de pintura: Uno azul y otro verde. Se dirige donde su burro y le tira la pintura verde,
el burro siente que le quema la pintura y sale corriendo como alma que lleva el diablo.
Satisfecho el campesino murmura:¡Y eso que falta la pintura azul!
Dos campesinos compran 50 cerdos y uno le dice al otro:
¿Dónde los metemos?
En la casa.
¿Y el olor?
Bueno, ellos ya se acostumbraran.
Estaba un grupo de turistas gringos recorriendo las chacras de un poblado rústico; en eso uno de ellos ve a un campesino tirado a la sombra
de un árbol descansando. El gringo se le acerca y le busca conversación:
Hola amigo, ¿Cómo estar tú?
Muy bien jefe, aquí descansando.
Dígame, por qué usted no trabajar más por sus tierras.
¿Y para qué?
Para tener grandes cosechas y vender más.
¿Y para qué?
Así tú poder ganar más dinero y comprar ganado.
¿Y para qué?
Con el ganado hacer reproducir y vender y ganar más dinero.
¿Y para qué?
Para tener una casa bonito y vivir tranquilo y descansar.
¿Y qué estoy haciendo?
Una pareja de campesinos había deseado toda su vida tener hijos e intentaban, intentaban y nada, hasta que un día le dieron la buena noticia
que iban a tener un hijo varón. Al cual bautizaron como Tiros.
Ellos muy felices lo criaron, cuando cumplió casi los 18 se fue a la ciudad. Los meses pasaron y pasaron y los padres no sabían nada de él.
Hasta que un compadre se acerca a su casa y le dice:
Compadrito, tengo muy buenas noticias de Tiros, le enseña el periódico y donde dice: "Tiros en la universidad".
Entre todos se felicitan y matan a la vaca más gorda y grande y festejan por su triunfo. Pasan unos 2 meses vuelve el compadre y le dice:
Tengo noticias de tu hijo: Tiros para abogado. Vuelven a matar a la vaca más grande y hacen una gran fiesta, todo el pueblo se enteró, todos
fueron invitados. A los 5 meses viene el compadre y le dice:
Le tengo malas noticias compadrito y ven el título del periódico y dice: "A tiros lo mata la policía".
Había dos campesinos conversando y uno le dice al otro:
¿Por qué no vamos a robar vacas al fundo de nuestro patrón?
A lo que el otro responde entusiasmado:
¡Esta bien!, pero disfracémonos de vaca también para que no nos reconozcan.
Entonces se ponen un disfraz y van a robar vacas con una escopeta, cuando de repente uno le dice al otro:
¡Hey, dame la escopeta, rápido!
Y el otro dice:
¿Por qué, acaso viene una vaca?
Entonces el otro campesino le dice asustado:
¡No, un toro!
Un campesino llega a una panadería:
Guenas tardes, mi dijo la señora qui preguntara si ya salió el pan.
Sí, acaba de salir, responde el panadero.
Oiga, ¿Y cómo a qui oras regresará?
Dos amigos, Juan y Manuel, se van a cazar al campo, y al llegar al punto de encuentro Juan le dice a Manuel:
Compadre, ¿tienes cartuchos para prestarme?, es que se me han olvidado en casa.
Es que sólo tengo dos, y si te doy uno no voy a cazar nada, respondió Manuel.
Venga ya, entonces yo, ¿me quedo con los brazos cruzados o qué?, insistió Juan.
Está bien, toma uno, vete por aquel lado y yo me iré por este, y dentro de media hora nos vemos aquí, ¿vale?, cedió Manuel.
Venga.
Entonces se marchan y vuelven a la media hora:
Hombre Juan, ya era hora, ¿has cazado mucho?, preguntó.
Dos perdices y una liebre, respondió.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Manuel.
Nada, salieron volando dos perdices a la vez, una liebre saltó, y de un escopetazo me lo llevé todo por delante, ¿y tú que has cazado?, preguntó.
Pues yo, nueve perdices, y diez tórtolas, respondió Manuel.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Juan sorprendido.
No lo sé, pero tengo un dolor de brazo de tirar el perro para arriba.
Se encuentran dos campesinos y uno dice:
Yo tengo un loro que dice "papa".
Y el otro le contesta:
Y yo tengo una lata que dice "arvejas".
Están unos compadres platicando y se les aparece el diablo diciéndoles que si adivina sus nombres se los llevará con él, únicamente
le tienen que decir con qué letra empieza su nombre, entonces uno de los compadres le dice que su nombre empieza con "j",
después de muchos intentos y no poder adivinar el nombre, el diablo se da por vencido y le pide que diga su nombre, entonces el compadre le dice:
Me llamo jelipe.
Un campesino baja al pueblo con su caballo, y lo amarra frente a la estación de policía, y al amarrarlo el animal se surra en la
banqueta del lugar y al verlo un gendarme le dice:
Oiga señor, yo le daré parte de esto al jefe.
El campesino le contesta:
¡Si quiere déselo todo, que a mi, no me va a servir!
Un campesino harto de su vida se quería suicidar, entonces se sube a un árbol para colgarse, y en lo que está por aventarse, se rompe la rama,
y se saca la mugre. Viéndose en el suelo todo maltratado dice:
¡Ay, por querer suicidarme casi me he matado!
Un turista que pasea por el campo ve una granja y pregunta al dueño:
¿Pone muchos huevos esa gallina blanca?
Hasta ahora ninguno, responde el campesino.
¡Que contento se pondrá usted cuando ponga el primero!
Figúrese, venderé huevo y ave a peso de oro.
¿Por qué?, inquiere extrañado el turista.
Y el granjero le contesta:
Pues, porque esa gallina, ¡Es un gallo!
Había un campesino que andaba muy preocupado, le habían robado 200 cabezas de ganado (de vacas), y el hombre puso un aviso en el diario que decía:
"Por favor devuélvanme las 200 cabezas de ganado porque las vacas se andan chocando entre si."
¿Cómo hace un elefante para bajar de un árbol?
Pues se sienta sobre una hoja y espera el otoño.
Un individuo de la ciudad llega a un rancho y tiene la necesidad de trabajar, pero no sabe nada de rancho inclusive no conoce los animales,
ni como montar un caballo. Le asignan el trabajo de cuidar las chivas y al siguiente día se va al monte y cuando regresa por la tarde muy
cansado, el patrón le preguntó que cómo le había ido con el rebaño a lo que le contesta, que muy bien pero solo un animal le había dado
mucho trabajo, porque nunca lo podía alcanzar y el patrón le preguntó que cuál era el animal en cuestión, y éste contestó:
Aquella chiquita y orejona.
El patrón le dijo:
Esa no es una chiva, es un conejo.
Dos campesinos se encontraban en un bar y uno le dice al otro:
En mi pueblo se dan unas calabazotas grandotas, pero grandotas, como de 2 metros.
Y el otro le contesta sorprendido:
¡No me diga!, y para no dejar mal a su pueblo, él también le dice:
En mi pueblo se hacen unas cazuelotas pero cazuelotas, como de 2 metros.
Y el otro le pregunta:
¿Y para qué son esas cazuelotas?
Y le contesta:
Bueno, ¡Es para cocinar sus calabazotas!
Un paleto le dice a su madre:
Ma ma madre, recojo las olivas negras que hay por el corral.
¿Olivas negras? hijo, si son cagalutas de la cabra.
Ya decía yo que no tenían hueso.
A un señor se le había muerto una hermana; y un buen amigo de él le pregunta:
Oiga compadre, ¿Y de qué murió su hermana?
El señor responde:
Pues, de acuerdo a los médicos parece que se murió en un maizal.
Su amigo:
¿Y eso por qué?
Pues, los médicos dicen que se murió de heridas contusas.